jueves, 18 de abril de 2013

Contribución al desarrollo de la educación nacional

Una contribución al desarrollo de la educación nacional  

FORO ESTATAL DE CONSULTA SOBRE EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2013 – 2018. 

Miguel Bazdresch Parada. (ITESO) 
Guadalajara, Jalisco 16 de abril, 2013. 

     1. La educación nacional a sufrido varias e importantes reformas en los últimos 20 años. Para recordar se pueden mencionar: La descentralización de 1992, La reforma integral de la educación básica 2004 y años siguientes, la aceptación y publicación de la evaluación internacional PISA 2003, la introducción al aula de los recursos digitales 2004 y años siguientes, la apuesta por la calidad de la educación (Alianza por la Calidad Educativa) con mejoras en la capacitación de docentes, el examen para el ingreso al servicio educativo 2008 y la evaluación del logro escolar (ENLACE) 2008 
    2. Estas reformas han sido importantes, sí han impactado al sistema educativo nacional y a los actores educativos. También a la sociedad en general. Sin embargo, han sido parciales e insuficientes. La implementación de las mismas ha sido desigual, tropezada, muy lenta y quizá carente de los cuidados necesarios. Tanto así que el actual gobierno de la República ha aprobado una nueva reforma en tres puntos nodales del desarrollo educativo: La calidad de la educación, la evaluación del sistema educativo nacional mediante la definición del carácter de órgano constitucional autónomo y la relación del gobierno con los trabajadores de la educación mediante la instauración del servicio profesional docente. 
   3. Pudiera parecer que la tarea reformadora de este gobierno ya está declarada y sólo falta diseñar las operaciones concretas y aplicarla. Sin embargo, ese parecer es una ilusión. La educación nacional requiere más modificaciones, algunas de tan radicales quizá irrealizables en este sexenio. 
   4. La radicalidad citada no está tanto en una proponerse novedades hasta ahora impensadas o en aplicar recetas interesadas y poco patrióticas como la tentación de privatización, del todo muy poco recomendables. La radicalidad se trata, en primer lugar, de afinar con mucho mayor cuidado la aplicación cotidiana de las propuestas ya establecidas y hasta ahora fallidas por ese descuido en su implementación. Y, desde luego, también se trata de abordar los pendientes que han quedado en el largo proceso de reforma educativa iniciado en el 1992 y claramente inconcluso. 
   5. ¿Cuáles aspectos se han descuidado? En primer lugar recuperar la dimensión ética de la educación. La ética como disciplina se propone acompañar el proceso de pensamiento de las personas y de las sociedades para encontrar los principios fundadores, incontrovertibles de la acción personal y colectiva, a fin de orientar las decisiones prácticas que hace faltar tomar ante la realidad siempre compleja, vivir en ella y aprovecharse de sus recursos y posibilidades. La ética, me atrevo a decirlo, ha sido una ausencia permanente en el desarrollo educativo en los últimos años. Desde luego no en los discursos y sí en las decisiones prácticas. La ética educativa nos pregunta por el principio fundante incontrovertible de la educación nacional. Nos interroga acerca del principio que vamos a aducir para justificar el dedicar tanta energía, recursos, presupuesto y trabajo a la tarea educativa. ¿Por qué educar, por qué educamos? 
   6. Pudiera parecer un despropósito preguntarse hoy por este principio. Es obvio puede decirse. Sin educación no vamos a ningún lado, se puede añadir. Se supone que la educación es natural: los padres enseñan a sus hijos, los hijos aprenden de la familia, los estudiantes aprende de sus maestros, los maestros de sus formadores y todos aprendemos de lo que hacemos y de lo que nos pasa. Sí, así es. No pretendo desmentirlo. Sin embargo, olvidamos que el hecho educativo es íntimo. Nadie puede educarse por otro. Cada ser humano se educa por sí mismo. Sí, requiere a los demás para confrontar y corregir su educación, para no engañarse a sí mismo. De tal modo que el principio incontrovertible por el cual educamos es “ofrecerle a cada ser humano las condiciones necesarias para que pueda realizar el hecho educativo”, ese que lo va a educar. Por tanto, todo lo que hacemos para la educación debe juzgarse respecto de su idoneidad, con base en ese principio y preguntarnos ¿Tal programa, tal maestro, tal edificio, tal política… colabora a que el ser humano en situación de educarse puede realizar mejor el hecho educativo, y por tanto aprender? 
    7. La libertad, distintivo primordial del ser humano, libertad con la cual nacemos cada quien, es la principal materia de la educación: Aprender en qué consiste “libertad”, los límites que le impone y le posibilita la realidad, las consecuencias de usarla y el modo de proceder para ejercer la soberanía que implica. Esta es la tarea que realizamos con el acto educativo y que en la sociedad llamamos educación: Empieza en el seno materno y termina con la muerte. De la realidad y verdad de ese distintivo principal se deduce el principio antes enunciado: Educamos para proporcionar las mejores condiciones para que todo ser humano pueda hacer los actos educativos necesarios para desarrollar armónicamente sus facultades. Educamos porque nos hacemos cargo de la índole del desarrollo de cada ser humano que nace en nuestra sociedad y porque nos encargamos de construir una sociedad capaz de garantizar, eso que llamamos derecho a la educación de todo mexicano y que no es otra cosa, que asegurarle las condiciones de su desarrollo personal y colectivo. Todos somos responsables de todos. 
   8. Si aseguramos y recuperamos la dimensión ética de la educación y cuidamos de manera cotidiana de revisar nuestras propuestas y políticas educativas a la luz de esa dimensión podemos asegurar una educación nacional pertinente y adecuada a las realidades de nuestra sociedad: Globalización, Ciudadanía mundial, Democracia, Nueva cultura de comunicación, Interculturalidad, Inseguridad, Pluralismo social y político y Economía capaz de superar y ya no producir más la pobreza y sí alcanzar competitividad y productividad. 
   9. Se puede decir con verdad que las reformas a la educación nacional cumplen con la revisión que se propone en los párrafos anteriores. No obstante, la realidad nos cuestiona. El cuidado de todos los detalles y aspectos a tomar en cuenta en la implementación de las políticas trazadas en estos veinte años no ha sido el necesario. A modo de ejemplo (no hay tiempo de más) enunció dos de esos aspectos.    
   10. En primer lugar la formación inicial del docente. Es cierto que se han emprendido planes ambiciosos y de fondo para reformar la educación normal. Hoy el país requiere profesores realmente formados como profesionales de la enseñanza. No comparto la persecución mediática que se ha hecho de los maestros en las últimas semanas y por medio de algunas campañas mediáticas, de buena intención pero de pésimo gusto. Los profesores son parte de la solución no parte del problema. Y lo serán con mayores capacidades si son profesionales de la educación. Y tal condición requiere que los profesores mexicanos adquieran su título en la Universidad. El normalismo fue y es una corriente de formación fundamental para el país, sin duda. Quizás no se le ha reconocido ese aporte. No obstante, hoy las condiciones y los nuevos contextos exigen profesionales con una formación que vaya más allá del normalismo. Y esa será posible si los profesores se forman universitariamente, en medio de procesos de socialización con los jóvenes que estudian todas las otras carreras que la universidad ofrece y exigidos de adquirir el dominio de la cultura superior y las competencias para la vida y el trabajo que hoy demanda la sociedad, al menos los dos primeros años de su carrera y luego la complementen, en una Normal innovadora, con la formación pedagógica y psicológica pertinente para los diferentes niveles educativos. Si alguna evidencia puede probar la importancia y necesidad imperiosa de esta posible política es la cantidad de horas que hoy y desde hace años, dedican los profesores a capacitación. Tanto que hoy la capacitación sirve más para ofrecer incentivos al salario de los docentes que de profesionalización real. 
   11. En segundo lugar y para finalizar esta aportación: Los cuidados necesarios para implantar las reformas, las ya decretadas y las que están ahora en construcción y que seguramente llevarán todo el sexenio, implican un nuevo estilo de gobierno educativo. Quizás un nuevo modelo de gobierno educativo. La gestión pública involucrada en la administración de la educación en los diversos órganos de gobierno no tiene la calidad necesaria. Y no es un asunto de los gestores, que al igual que los profesores son parte de la solución y no el problema. Es un estilo de gestión vetusto, centrado en el control y que desdeña la confianza. Empeñado en el papel y renegar de las técnicas y tecnologías disponibles hace tiempo, sobre todo para la comunicación, tarea titánica en un universo de más de un millón y medio de personas. Descentralizar, gestionar con base en responsabilidades y distinguir la administración de los procesos académicos obligados en escuelas, zonas y sectores es apenas un punto a rediseñar. 
  12. En síntesis: Recuperar la dimensión ética de la educación. Recuperar el principio fundador del porqué educamos en este país, centrado en el desarrollo de la libertad y demás facultades del ser humano. Formación inicial universitaria de los profesores como medio para formarse como profesionales desde el inicio de su carrera. Y reforma administrativa de la gestión de la educación, hacia una gestión pública moderna, capaz de operar con una ética pública educativa congruente con las demandas de México, esta Patria a veces olvidada, otras manipulada y necesitada de ser re significada en cada corazón de cada mexicano.

sábado, 24 de noviembre de 2012

CONVIVENCIA SEGÚN BOFF.

Leonardo Boff escribió un libro, en varios tomos, llamado "Virtudes para otro mundo posible" (Ed. Sal Terrae, Cantabria, 2007) En el segundo tomo trata de Convivencia, respeto y tolerancia. Es un libro que toda persona interesada debiera consultar, sino que estudiar con finura. Tomo prestado de Boff algunos párrafos para presentar una reflexión.

El concepto de convivencia se busca y elabora para fundamentar una práctica de dicha virtud. Es decir, la convivencia es ante todo una práctica (una acción intencional objetivo, dirá Luis Villoro) de las personas entre sí. Por eso, nos dice Boff, "...hay que procurar entender el concepto de convivencia, no como una definición cerrada, sino como una visión con unos contornos perfectamente claros y que constituye el resultado final de una serie de procesos de acercamiento y conocimiento del otro y del diferente" (Boff 23) De ahí Boff deriva ciertos pasos para constituir la convivencia.

El primero es caer en la cuenta de que los otros, las personas con las cuales me encuentro son un desafío y nos piden una labor de comprensión y de descifrarlas. Implica superar la distancia que nos separa y acoger al otro, escucharlo y dialogar con él. La comprensión tiene en el prejuicio y en el imaginario su principal obstáculo. Pues no es fácil dejar a un lado prejuicios e imágenes previas al encuentro con otros. "Los niños son crueles" dicen algunos docentes para describir la causa de sus nervios antes de conocer a un grupo de alumnos. "Las mujeres son ultra sensibles. De todo lloran y llorando quieren componer todo" es una frase escuchada entre hombres para describir a las mujeres. Y cien más que los lectores pueden recordar acerca de extranjeros, indígenas, razas diferentes, extraños. Encontrarnos pide buscarnos. Buscarnos pide suspender juicios. Suspender juicios implica corazón generoso para recibir lo que viene con el otro y suspender pide hacer a un lado lo que la mirada del otro suscita o excita de prejuicios en nosotros.

Encontrarnos facilita otro paso: Conocernos. Comprender al otro entraña una concepción, según Boff. Y una concepción necesita al menos a dos que intercambian y se abren a compartir lo que cada quien ofrece al otro. Concebir facilita el conocimiento. Conocernos tiene una raíz: Nacer con. El encuentro genuino permite concebir - nos entre otros. Y hacer nacer una idea, una comprensión naciente del otro, que deja atrás el juicio previo. Si nacemos juntos, ahora sí empezamos a conocernos, a concebir - comprender quién es ese otro que ahora nací a conocer.

Conocer facilita el compromiso mutuo, la comunicación y más. Así nacemos a convivir.

Boff dice que la categoría "convivencia" nació en Brasil, según reconocen los estudiosos. (Remite a Sundermeier, T. "Konvivenz und Differenz", Verlag der Evangelisch - Lutherischen Mission. Erlagen 1995) Y cita dos nichos de experiencia: Paulo Freire, pedagogo, que parte de denunciar la división maestro / alumno como no originaria. Lo originario es la comunidad discente, en la que todos se relacionan con todos y, al intercambiar, aprenden unos de otros. "Aprender, para Freire es un acto vital; es una comunión de vidas, de intereses y de destino; es un juego de relaciones personales y sociales en las que todas las dimensiones de la vida emergen y se articulan entre sí, unas veces en tensión otras en armonía, siempre dentro de un dinamismo de intercambio en todas las direcciones." (Boff  28)

Y el nicho dos son las Comunidades Eclesiales de Base, fenómeno que nació en Brasil en los años cincuenta y se difundió por todo el mundo. Se caracterizan por ser comunidades, es decir personas en relación directa, igualitarias, incluyentes, solidarias y fraternas. De Base porque surgen entre los mas pobres, del estrato más "bajo" de la sociedad. ´Nacen del encuentro de quienes se ven al margen del proceso social dominante. Lo que hace viva y dinámica a la comunidad es la convivencia. Las autoridades eclesiales son aceptadas con un nuevo rol: aliados en la búsqueda común. Así se conforma un red constituida por tres ingredientes que configuran la convivencia social: participación, comunión y celebración. (Boff 31)

Convivir, convivencia es una práctica. Pensarla implica pensar una práctica. Conceptualizarla implica construir con los constitutivos de la práctica el concepto.
   

jueves, 4 de octubre de 2012

RED PARA CONVIVIR

Si pronunciamos la palabra "red" el significado evocado por los oyentes de esa palabra será, en alto porcentaje, el instrumento o herramienta "red usada para pescar". Muy cercano a esta evocación estará el entendimiento de la red que se usa en deportes: la red de la porteria en el futbol ("el balón fue a las redes") o la red que divide el campo de juego en el voley ball o en el badminton, o incluso la red del aro de la canasta en el basket ball. Un tercer grupo, más pequeño, entenderá por "red" una trama de partes que conectan un lugar con otros con algún propósito: La red de agua potable, en una ciudad. La red electríca en un país mediante la cual se hace llegar energía electríca a todos los rincones de ese país. Por otra parte, algunos significarán "red" como algo constituido por personas que se reunen y se acercan para un propósito común de manera que sus actividades o pensamientos conjuntos puedan ser llevadas a todo un extenso grupo de conocidos, amigos o simples "otros" humanos interesados en contenidos o atractivos de esas actividades o pensamientos (casi siempre especializados) de la "red" de personas. Finalmente, sólo una fracción muy pequeña de personas entenderá al escuchar el vocablo "red", como un entramado digital de conexiones electrónicas, inalambricas, invisibles y posibilitadoras de comunicación de información, de datos, de textos y otros elementos entre muy diversos grupos o personas en lugares lejanos o desconocidos y tiempos diversos y desconocidos.

No obstante, podemos notar en las diferentes evocaciones como la palabra "red" implica un entramado, un anudamiento o encadenamiento, no necesariamente secuencial, de partes, que ya anudadas forman un todo mucho más fuerte que cada parte por sí sola y mediante la cual se cumple una función.

Bien. Tomemos ahora el verbo "convivir". Evocará, en la gran mayoría, la acción de "estar con", "reunirme con" o "compartir con" otros presentes de manera simultanea en un espacio tiempo determinado. Esta acción tiene soporte en una cierta configuración personal y social, psico - social, implícita en los sujetos participantes mediante el cual se pueden realizar las acciones personales que permiten o dan a entender a los otros, el significado de "estar con", "reunirme con" o "compartir con". Esta simultaneidad de acciones puede entenderse como un entramado de micro - acciones de cada sujeto, mediante las cuales construyen una acción compleja cuyo significado ya articulado en el tiempo y en el espacio comunica o produce la idea de convivir.

Un ejemplo imaginario puede ayudar: Acepto la invitación a una fiesta. Según las carecterísticas de los invitadores y de la invitación misma decido una cierta vestimenta y no otra. Decido arribar al sitio a cierta hora y no a otra. Ya ahí, decido saludar en modos tales que ese saludo (el gesto lejano con la mano, la inclinación de cabeza, el saludo de mano, el abrazo, las palabras amables o cariñosas, y más) corresponda al grado de amistad, trato y compañerismo con el saludado. Decido, según la clase de fiesta, acudir al bar, o tomar una bebida de la charola itinerante de quien se acerca a ofrecerlas. Decido sentarme o quedarme de pie, entablar charla con X o Y, y todo los demas. Esas decisiones se configuran con recursos culturales a mi disposición en mi inventario cultural subjetivo - objetivo, cuyo uso, orden, tiempo y lugar de uso, es decidido no por UNA razón sino por varias que acuden a mi aparato mental de decisión micro segundos antes de actuar de un modo u otro.

El ejemplo ayuda a explicar que las acciones que comunican la idea de "estoy con ustedes" no responde a una misma razón sino a varias, y aunque se presenten en secuencia temporal no responden a una misma razón homogenea. De tal manera que convivir es un entramado, soportado por un grupo de recursos culturales cuyo uso es congruente con una cierta acción y no con otra. En el ejemplo: Hay decisiones de actuar con cortesía, que no tienen la misma lógica de las acciones que comunican cariño o respeto o amistad. De modo que las acciones mismas y sus razones, con los recursos culturales soporte de la acción - decisión, forman una red. La red que podemos llamar "convivencia".

La convivencia no son en sí mismas las relaciones o las inter relaciones entre sujetros que dicen o quieren convivir sino la red de recursos culturales, sus vehículos actualizadores y las decisiones que los traen a cuento, todo esto, más las micro acciones que conforman la acción visible de "estar junto con".

Más aun. A lo anterior se suman los recursos, decisiones, micro y macro acciones que se suscitan en los interlocutores y otros actores convivientes simultaneos, por los actos del sujeto iniciador del intercambio. La "convivencia - red" es en realidad todo un sistema complejo de acciones que configuran el convivir concreto de todo grupo ocasional, circunstancial o permanente. Son los entramados de referentes y recursos culturales de los actores, las razones diversas que generan las decisiones, que a su vez generan las acciones vehiculantes y a las cuales se anudan las reacciones sucesivas de los otros, lo que se puede llamar "convivencia".

viernes, 14 de septiembre de 2012

Convivir en la RED

Una de las pautas culturales más importante y menos visibles es la convivencia en las diferentes formas sociales que vivimos: Familia, Escuela, Iglesia, Empresa, Clubes y más. La convivencia es poco visible por que es cotidiana. Todos los días lo hacemos desde muy pequeños y poco a poco interiorizamos las formas de comportamiento y de inter-acción con las cuales en los hechos de todos los días convivimos: Saludoamos a otros. Conversamos de manera cordial. Conversamos para profundizar algún tema o problema. Trabajamos junto con otros en un encargo. En fin, nos divertimos y pasamos el tiempo con otros de muy diversas maneras, modos y fromas, simepre en convivencia.

La convivencia se hace visible cuando hace falta. El ausente de una reunión o del trabajo conjunto. La ausencia del habitual a un bar o a un restaurante, al club o al estadio de futbol. No podemos convivir con el ausente. Lo recordamos o lo extrañamos. Y nos hace falta en muchos casos. Cuando surgen conflictos entre los amigos, familiares o compañeros, que nos alejan o nos vuleven cuidadosos para hablar o lentos en el profundizar. El conflicto nos avisa de una merma en la convivencia, pues convivir en medio de un conflicto se vuelve más complejo. En una escuela, por ejemplo, he visto con freceuncia tropiewzos en la convivencia, o pero modos de convivencia, generados por el uso de lenguaje sin cuidado por los efectos que causas las palabras en los otros. Los maestros a veces no son conscientes de las lastimaduras que provocan en los alumnos cuando usan un adjetivo o hacen un juicio de valor sin cuidar la´posible interpretación de esos mismos alumnos. No obstante que sea ususal, el efecto daña la convivencia, esa que no se ve y se percibe cuando se lastima.

De esa inconsciencia, y de otros factores que ahora omito, es que surge la pregunta por cómo aprendemos a convivir. Y este aprendizaje se ignora todavía más cuando la convivencia, es decir la inter-acción es en la RED. ¿Se puede convivir en la RED? ¿No es un contrasentido: Convivencia virtual?

Pienso que si se puede convivir en la RED. No sólo por que la técnica ya nos permite vernos y escucharnos en tiempo real, sino porque leer el escrito de un colega de RED (alguien que no conozco pero "sigo" por sus escritos en la Red, por ejemplo) me permite saber qué piensa, cómo lo piensa y qué se propone. Y me permite si quiero comentar con él esos pensamientos y escritos, y aportarle los míos y esperar su reacción. Es un proceso convivial sin duda.

A los seres humanos nos ayuda aprender a covivir y también, en la sociedad RED, aprender a convivr en la RED.